UNA IDEA QUE LLEVABA TIEMPO SONANDO

Hace un año se trató la posibilidad, en el seno de BGI, de dotar a la organización de una composición musical que sirviera tanto para Balms Abogados como para BGI. Tras una de las reuniones quincenales de trabajo de Balms Abogados, en el Happy Hour, dándole vueltas a varios asuntos y charlando de lo divino y de lo humano, Juan Luis Balmaseda de Ahumada y Díez, fundador de Balms Abogados y de Balms Group International, la primera red internacional de Firmas de Abogados asociadas e independientes, comentó con Francisco Lorenzo Martínez esta idea como un proyecto que debería hacerse realidad en un corto o medio plazo de tiempo. Un himno para la familia de Balms Abogados y de BGI, con música y letra propia, que transmitiera de alguna manera los principios de la familia Balms, su espíritu de unidad, de trabajo en equipo, sentido de familia y de vocación internacional, al servicio de nuestra profesión y de nuestros clientes. Esta iniciativa fue además secundada y apoyada por otras firmas, socios integrantes de BGI.

El proyecto se fue gestando, aunque relegado a la actividad diaria. Como todo proyecto, tiene su tiempo y momento de eclosión, en el que la sensibilidad para la creatividad quizás encuentra la mejor ocasión o momento propicio coyuntural, eso sí, con la inestimable ayuda de las musas, en este caso de Euterpe, musa de la música según la mitología griega y romana.

Y es cuando aparece la Covid-19. En ese momento de confinamiento en Europa y resto del mundo, a mediados de marzo, es cuando Jean-Christophe Bouchard y su socia y mujer Sarah Lugan, socios directivos de NMW Law (BGI Francia y BGI Suiza), plantean la iniciativa de hacer un proyecto común para realizar un vídeo con imágenes de todos los miembros de BGI en el mundo, con fotos de nuestra diferente situación en teletrabajo, confinamiento, medidas intermedias, etc., dependiendo de las circunstancias y actuaciones de cada ciudad, país o continente. Una idea divertida, en la que, aprovechamos que todos los miembros de BGI tienen las camisetas de polo que se han ido confeccionando durante los casi treinta congresos que BGI ha celebrado, tanto en Europa como en América.

Y es ahí cuando eclosiona este proyecto. Se funden ambas ideas y nos proponemos editar un videoclip con nuestro himno y toda la familia Balms celebrando el principio del fin de la crisis y del confinamiento con un mensaje de alegría, esperanza, optimismo y destacando los valores y principios de Balms Group International y de Balms Abogados, y toda la familia de Balms.

La razón es bien simple, la música es capaz de hacer comprensible y aprehensible aquello que las palabras no pueden expresar de manera completa. El lenguaje de la música supera con creces el lenguaje hablado. Hoy por hoy, somos testigos de un auténtico drama social y sanitario que ha sacudido y sigue sacudiendo a miles de ciudadanos y hogares del mundo. La zozobra y el estrés que genera esta situación de auténtica incertidumbre precisa de gestos de humanidad valientes que nos recuerden de dónde venimos, quiénes somos, qué hemos sido capaces de superar y reconstruir. En definitiva, en las diversas encrucijadas, la ocasión es propicia para interrogarse y encontrar una explicación o rasgo explicativo que dé sentido a nuestra existencia. Pero no solo se trata de interrogarse, sino de que en la continua búsqueda de todo sentido, la mirada se proyecta hacia un futuro por conquistar, para demostrar una vez más, pese a las circunstancias desfavorables y hostiles, que toda situación puede ser superada con esfuerzo, perseverancia y tenacidad. Una existencia como la nuestra, sin objetivos, sin rumbo, sin esfuerzo, sin caídas, no es una existencia, sería como una partitura en blanco, incapaz de ejecutarse, ya que todo esfuerzo lleva implícito algún que otro traspiés. Pero es nuestra intención tratar de mejorar nuestro entorno y el de las personas que nos rodean y que algún día tomarán nuestro testigo para seguir hacia adelante.

En este marco social global en el que el SARS-COV 2 sacude las estructuras mundiales de la economía y cuestiona las normas sociales que todos solíamos poner en práctica diariamente, es natural reflexionar sobre la importancia de la preservación de nuestra cultura como baluarte, desde donde podemos iniciar una reconstrucción mucho más ambiciosa y auténtica. Por ello, la cultura no puede ser denostada ni olvidada, pues constituye la base sobre la que se cimienta nuestra identidad y sobre todo, nuestra grandeza y libertad.

No hay ni que decir que la situación actual genera ciertos elementos de inquietud en la sociedad, que nos precipita hacia un nuevo escenario impredecible y a un mundo quizás nuevo por descubrir y definir en un muy corto espacio de tiempo. Por ello, e inmersos en este ambiente desfavorable es cuando tenemos la gran oportunidad de aportar y sacar lo mejor de cada uno de nosotros, para poder entre todos empezar a esbozar y dibujar el mundo que deseamos para nosotros y las generaciones futuras.

La eficacia de la música como lenguaje universal se ha venido utilizando desde los origines de la humanidad para identificar un grupo con unos valores y su cultura. La música es un espacio común que nos ofrece la posibilidad de garantizarnos el sentido de pertenencia a algo mayor, más allá de las palabras. La propia naturaleza del ser humano nos empuja a descubrir continuamente, y con carácter renovado, el entorno en el que vivimos. La música es un lenguaje universal y único que une y teje una urdimbre invisible que nos ayuda a asimilar los valores de manera más dócil y simple. En las organizaciones la música es vehículo de solidaridad y amistad entre sus miembros y promueve el respeto entre las personas que forman parte de su realidad.

La música como lenguaje, más allá de las palabras, que hace tangible lo etéreo y lo abstracto, merece una valoración adecuada y, por qué no, servirse de ella, para impulsarnos a ver desde una óptica nueva lo que se nos pide y se nos exige para superar todo contratiempo. En definitiva, nos hace mensajeros de lo que somos y de lo que verdaderamente nos hace grandes ante el mundo.

Desde Platón hasta nuestros días, se ha reflexionado sobre la necesidad del ser humano de ser “sacudido” por la belleza. Son muchos los estudios y ensayos de filósofos, eruditos y estudiosos de todos los tiempos que nos han aportado de manera incansable, y desde diversas aproximaciones, los variados y diferentes aspectos del porqué la música es capaz de generar un cambio o un estado más allá del emocional en la persona. En tiempos difíciles, no se puede dudar en señalar a la música como aquella que es capaz de hacer salir al hombre de sí mismo, de sus propias limitaciones, arrancarlo de la resignación y despertarlo abriéndole los ojos del corazón para que, nuevamente, se deje sorprender, y con ello ser portador de felicidad y de la convicción de que no es el momento de ralentizar la marcha, sino todo lo contrario, de avanzar más decididamente si cabe. La música sacude ciertamente la mente, en el buen y único sentido, le pone alas al alma, y nos empuja, poderosos de nosotros mismos, hacia la conquista de una nueva meta aún más plena. Ciertamente, la belleza encarnada en la música es un antídoto eficaz contra los males de todos los tiempos.

Esta pequeña reflexión nos sirve para situarnos, más allá del dato anecdótico u ornamental, en la antesala de la conveniencia, dicho lo anterior, de ofrecer a nuestra organización un himno musical que sepa aglutinar la razón de ser de la misma y la vocación de servicio a la que siempre está llamada a cumplir en la sociedad. Tenemos la oportunidad de hacer aún más visible y eficaz nuestro mensaje, para, sin complejos, hablar directamente y entrar en diálogo frontal con el corazón de las personas, tocar su sensibilidad, acrecentando con ello nuestro compromiso social ante la sociedad, y además haciéndole partícipe de nuestros valores, para que, libremente los ponga en práctica y pueda soñar y dibujar una meta a la que dirigir todas sus acciones en la vida.

La proyección de nuestros valores a través de la música es una ocasión única sin precedentes. Una nueva cosmovisión sobre la forma de entender el sentido y finalidad de toda organización, donde sin perjuicio de suscitar amor al trabajo bien hecho, la entrega, el sacrificio y la generosidad, sorprenderá, no cabe duda, su forma comunicativa más viva, capaz de suscitar actitudes y capacidad de resiliencia, que son tan necesarias en estos momentos.